Estos
días, que no es que fuesen varios, es solo una expresión. Hoy estoy
un poco paranoico. Decía que un día de estos que vienen pasando
como si nadie los quisiera y se largan con la música a otra parte, a
veces retrete abajo y sin tirar de la cadena. Hoy estoy un poco
digresivo. Uno de estos días hallé cierto libro que había olvidado
que tenía. Era, es, un libro sobre cine, cuyo título desmiente el
contenido. Se llama Saber ver el cine y es un truño de
cuidado. Cómo pudieron ponerle un título tan sencillo a un ladrillo
semejante. Recuerdo que me lo leí de cabo a rabo un verano que pasé
en Cataluña. Por eso el pa amb tomaca me recuerda títulos de
películas. Hoy estoy un poco tonto. No sé cómo me las arreglé
para terminar de leerlo, lo cierto es que no me enteré de casi nada.
Era, es, de esos que tienes que parar diez minutos cada línea para
pensar qué carajo quería decir el autor. De esos que van también
para la autoestima, para bajarla digo. Acabas pensando que eres
subnormal perdido: conoces cada palabra que lees, pero todas juntas
forman una maraña que no logras traducir a un lenguaje corriente. Un
libro pedantesco, si es que existe el palabro. Si no, dantesco,
directamente. Hoy estoy un poco espeso. Pero me pilló en esa época
que atravesamos los lectores que parecemos llamados a un cruzada
consistente en terminar todo especimen disfrazado de libro así nos
cueste las pestañas y las neuronas. Así leí yo el Ulises de
Joyce, otro veranito, claro, y recuerdo aún lo que me dije al
terminar: “la madre que me parió”. La madre que nos parió sigue
siendo el referente para lo bueno y para lo peor. En cambio, con Saber ver el cine de quien te acuerdas es de la madre del
autor. Varias veces. Por capítulo, me refiero. Después de aquello
no he vuelto a leer nada sobre cine, fue como cuando agarré una de
vino de pasa, que tampoco he vuelto a catar, porque veinte años
después aún tengo aquel sabor dulzón en la garganta... Hoy estoy
un poco así.... A mi me gusta mucho mezclar las disciplinas
artísticas (y escribir frases fuleras como la precedente). Por
ejemplo, leer de música, que es algo que me gusta más que comer con
los dedos. Esto es otra expresión, porque salvo la empanada y el
churrasco, comer con los dedos no me gusta nada. Volviendo al tema,
por si lo hubiere, siempre recuerdo la frase de Frank Zappa sobre el
particular, esa de que escribir de música es como bailar de
arquitectura. Yo creo que eso fue lo que inspiró al autor del libro
sobre el cine, se tomó literalmente lo de bailar de arquitectura,
que es muchísimo más fácil, dónde va a parar, que entender el
libro ese. También me gusta mucho escribir sobre música porque es
algo que puede hacer cualquiera que tenga orejas. Y que le funcionen,
claro. Si uno las atrofia con los triunfitos y eso que ponen en la
radio, más valía que fuesen inalámbricas y las usase sólo para lo
imprescindible. A mi me encantaría tener orejas de quita y pon
cuando tienes que ir al super o a un centro comercial y caes en las
manos de los desaprensivos que manejan el hilo musical. Lo de hilo
musical es otra expresión. Sobre todo lo de musical.
Me he
prometido a mi mismo que volvería a leer el libro sobre cine. O a
intentarlo, ya no me acuerdo. Es que yo negocio fatal conmigo mismo,
me hago ofertas que rechazo enseguida para luego arrepentirme y
cuando llego a un trato nunca consigo recordar después cuál era.
Pero soy tan buen fulano que he decidido darle otra oportunidad al
que lo escribió, así magnánimamente, como quien indulta a un reo
por navidad. De modo que cuando note yo que estoy a medio paso del
alzheimer, eso de que se borran los nombres y pareces rodeado de
extraños, allá que iré, atacaré el libraco con furia, en plan
acelerador de partículas. Calculo que llegaré al estadio terminal
en un par de horas. Nada de sufrir años y años de sudokus y
pastillas y terapias: eutanasia neurológica acelerada.
Y
luego, que me pongan al Bisbal y a todos esos. Todo el día si hace
falta.

11 comentarios:
Pues ahora me dices que no somos hermanos mellizos o un experimento de los años sesenta. Tú escribes cosas que ronronean en mi cabeciña. Raro,raro.
Me encanta encontrar cosas que quisiera escribir y más me gusta leer. Eres estupendo. Un abrazo, ¡qué caramba!
Me esperaba cualquier cosa con este post menos lo que cuentas, Tare. Es una alegría compartir estas cosas, me siento menos marciano y todo eso ; ). Un bico.
Muy bueno Manuel y felicidades a los dos Tareixa.
Os lo dice una que no piensa y que no termina los libros que no le dicen nada.
Un abrazo, os deseo todo lo mejor en el 2012 y siempre ;)
Gracias, Julia y feliz 2012 también para ti. Aunque, de momento, disfrutemos del presente (xa sabes que "xa está aí o luns" : )
jajaja, una frase histórica!
Confieso que he tenido que ir a buscar "digresivo". Ah, resulta que viene de "digresión", vale. Pero en el de la RAE no viene. Vamos, que a mí no me importa, de hecho, voto porque venga. De "digresión", "digresivo/a", de toda la vida, vamos, ¿en qué están pensando?.
Mi vida es, toda ella, digresiva. Gracias a ti, Keni Manuel, he podido ponerle nombre a lo mio.
Dicho esto, la primera frase del texto, no sé, es como si le hubieses metido una hostia de golpe y hubiese parado en seco.
Me ha enternecido esa dejada caer tuya, así como quien no quiere la cosa, sobre lo de tus orejas y la música... Qué conmovedor pobreciño mío.
Bueno, en lo de comer con las manos tampoco coincidimos, a mí me encanta. Soy muy guarri.
Hoy estás un poco... Monísimo.
Bico.
Felices fechas y eso. Un besiño, Julia
http://www.youtube.com/watch?v=2X-qV4WSWvg&feature=related
GaChó, menuda eres!!: lo de "digresivo" colaba, te digo yo que colaba... : )
¡Qué va a colar! Anda, tira, tira...
(Tare, escribimos a la vez. Esto empieza a resultar sospechoso...)
Gata, tú pon el palabro en google y ya verás si ha colado o no... http://www.educar.org/enlared/articulos/fredys.htm
por ejemplo.
Es que cuando quiero soy terco un rato. :-)
Que ya lo hice en su momento, corazón de melón. Ya leí todo eso (y más); y me parece divino de la muerte.
Pero no viene en la RAE.
Retira las letras y pierdes el turno.
Se siente. Las reglas son las reglas.
Muuuuuuuác.
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