Buenas. Soy un sueño hecho realidad y voy a explicarme. Yo era un
sueño normal y corriente, un sueño de una noche de otoño
cualquiera. Ya sé que los sueños de las noches de verano tienen más
cartel, pero yo era feliz en mi modesto estatus onírico. Y eso que
era el sueño de un pobre gilipollas
La
gente suele pensar que los sueños los tienen grandes seres humanos,
como Luther King y tal, pero no es así como van las cosas. Los
ricos también lloran y los gilipollas también sueñan. Existen toda
una serie de falsos mitos creados en torno a nosotros. Nos envuelve
un aura de pureza y miras tan elevadas que mucha gente piensa que
sudamos incienso y orinamos agua de rosas. Lo cierto es que la
mayoría de nosotros llevamos una existencia gris que los escritores
y poetas han estado disfrazando durante siglos con palabras
rimbombantes y conceptos tan etéreos como huecos y, sobre todo,
falsos. En una palabra, bueno en dos: estamos sobrevalorados. Y eso
se soporta con bastante holgura, para que nos vamos a engañar, pero
harina de otro costal es convivir con un soñador gilipollas. En mi
caso concreto: un concejal de la oposición, alopécico y con
sobrepeso cuyas dos máximas aspiraciones en esta vida son, por este
orden, llegar al gobierno municipal y ser nombrado concejal delegado
de Urbanismo. En realidad si pudiese alcanzar esta última, la
primera de sus aspiraciones le importaría un rábano, puesto que lo
que quiere es trincar como un descosido. Su sueño, o sea yo,
consiste en prevaricar once meses al año y veranear en Alicante con
la familia durante el mes restante. Para lograr su deseo, mi concejal
ha puesto durante años sus cincos sentidos al servicio de la
consecución del mismo. Ha asistido a convites y cenas que le traían
sin cuidado, sólo porque tenía que estar cerca de otras personas
que también asistirían. Ha ocupado cargos de poca monta y ninguna
remuneración dentro del partido con objeto de granjearse simpatía
de cargos más poderosos. Ha sonreído, adulado y doblado el espinazo
cada vez que tocaba sonreir, adular o doblar el espinazo. Todo esto
durante diez años seguidos, con una tenacidad envidiable que rayaba
en la testarudez, durante los cuales ha ido perdiendo pelo a la misma
velocidad conque ganaba kilos, conpletando en su figura una
transformación física de joven ambicioso a hombre maduro
respetable. No sé por qué ha de ser más repetable una buena tripa
y una calvicie de reglamento que atributos más sanos que denoten
juventud, pero así es casi siempre.
Lo
cierto es que la semana que viene mi soñador colmará sus ambiciones
al ser nombrado concejal de Urbanismo durante una ya anunciada
remodelación del gobierno municipal. Pero si han seguido con
atención mis palabras desde el principio ya se habrán percatado de
que yo no soy el sueño feliz de un hombre con estrella, sino el
sueño vulgar de un gilipollas cualquiera. Porque lo que de ninguna
manera puede saber aún mi soñador es que dentro de un año y cinco
meses su nombre y su rostro, vulgares ambos, ocuparán portadas en la
prensa local, páginas de interior en la nacional, menos de un minuto
en noticieros de radio y apenas una mención fugaz en la televisión
pública. Todo debido a un desliz contable a su favor que será
descubierto de una forma casi fortuita y que será tildado de
prevaricación y como tal acusado ante la autoridad competente, que
fallará en su contra una instancia tras otra, mientras mi pobre
soñador ve truncada su esperanza en pesadilla.
Por
eso nosotros, los sueños, siempre aconsejamos mucho cuidadito a la
hora de ser soñados porque, echando mano del tópico, hay algunos
sueños que los carga el diablo.


6 comentarios:
Sí Manuel, hay algunos sueños que los carga el diablo y que al despertar nos sentimos aliviados.
Pero y los sueños aquellos de los que no queremos despertar? Vivamos soñando y soñemos dormidos :-)
Debíamos soñar menos, por ejemplo solo los miércoles, para así asegurarnos la calidad del sueño.
Bueno, miércoles y viernes... : -)
Probando a ver si no desaparezco como un sueño. ¡Qué ya está bien!
Ah, pues sigo aquí, ¡ya está arreglado! :)
¿Por onde andabas, Tare?. Cota convoca kedada en su blog (aunque creo que equivoca el día). Échale una visual. Biquiños.
En semana santa estuve unos días fuera, lo deje escrito aquí entre otro muchos comentarios que desaparecían.
Ya pensaba hacer una denuncia seria por mobbing contra ti y Cota.
Lo leí, supongo que será sábado. Veremos... haré lo posible
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