lunes, 9 de abril de 2012

CONFESIÓN DE UN SUEÑO HECHO REALIDAD


  Buenas. Soy un sueño hecho realidad y voy a explicarme. Yo era un sueño normal y corriente, un sueño de una noche de otoño cualquiera. Ya sé que los sueños de las noches de verano tienen más cartel, pero yo era feliz en mi modesto estatus onírico. Y eso que era el sueño de un pobre gilipollas
La gente suele pensar que los sueños los tienen grandes seres humanos, como Luther King y tal, pero no es así como van las cosas. Los ricos también lloran y los gilipollas también sueñan. Existen toda una serie de falsos mitos creados en torno a nosotros. Nos envuelve un aura de pureza y miras tan elevadas que mucha gente piensa que sudamos incienso y orinamos agua de rosas. Lo cierto es que la mayoría de nosotros llevamos una existencia gris que los escritores y poetas han estado disfrazando durante siglos con palabras rimbombantes y conceptos tan etéreos como huecos y, sobre todo, falsos. En una palabra, bueno en dos: estamos sobrevalorados. Y eso se soporta con bastante holgura, para que nos vamos a engañar, pero harina de otro costal es convivir con un soñador gilipollas. En mi caso concreto: un concejal de la oposición, alopécico y con sobrepeso cuyas dos máximas aspiraciones en esta vida son, por este orden, llegar al gobierno municipal y ser nombrado concejal delegado de Urbanismo. En realidad si pudiese alcanzar esta última, la primera de sus aspiraciones le importaría un rábano, puesto que lo que quiere es trincar como un descosido. Su sueño, o sea yo, consiste en prevaricar once meses al año y veranear en Alicante con la familia durante el mes restante. Para lograr su deseo, mi concejal ha puesto durante años sus cincos sentidos al servicio de la consecución del mismo. Ha asistido a convites y cenas que le traían sin cuidado, sólo porque tenía que estar cerca de otras personas que también asistirían. Ha ocupado cargos de poca monta y ninguna remuneración dentro del partido con objeto de granjearse simpatía de cargos más poderosos. Ha sonreído, adulado y doblado el espinazo cada vez que tocaba sonreir, adular o doblar el espinazo. Todo esto durante diez años seguidos, con una tenacidad envidiable que rayaba en la testarudez, durante los cuales ha ido perdiendo pelo a la misma velocidad conque ganaba kilos, conpletando en su figura una transformación física de joven ambicioso a hombre maduro respetable. No sé por qué ha de ser más repetable una buena tripa y una calvicie de reglamento que atributos más sanos que denoten juventud, pero así es casi siempre.
Lo cierto es que la semana que viene mi soñador colmará sus ambiciones al ser nombrado concejal de Urbanismo durante una ya anunciada remodelación del gobierno municipal. Pero si han seguido con atención mis palabras desde el principio ya se habrán percatado de que yo no soy el sueño feliz de un hombre con estrella, sino el sueño vulgar de un gilipollas cualquiera. Porque lo que de ninguna manera puede saber aún mi soñador es que dentro de un año y cinco meses su nombre y su rostro, vulgares ambos, ocuparán portadas en la prensa local, páginas de interior en la nacional, menos de un minuto en noticieros de radio y apenas una mención fugaz en la televisión pública. Todo debido a un desliz contable a su favor que será descubierto de una forma casi fortuita y que será tildado de prevaricación y como tal acusado ante la autoridad competente, que fallará en su contra una instancia tras otra, mientras mi pobre soñador ve truncada su esperanza en pesadilla.
Por eso nosotros, los sueños, siempre aconsejamos mucho cuidadito a la hora de ser soñados porque, echando mano del tópico, hay algunos sueños que los carga el diablo.

6 comentarios:

Julia dijo...

Sí Manuel, hay algunos sueños que los carga el diablo y que al despertar nos sentimos aliviados.
Pero y los sueños aquellos de los que no queremos despertar? Vivamos soñando y soñemos dormidos :-)

Manuel dijo...

Debíamos soñar menos, por ejemplo solo los miércoles, para así asegurarnos la calidad del sueño.
Bueno, miércoles y viernes... : -)

Tareixa dijo...

Probando a ver si no desaparezco como un sueño. ¡Qué ya está bien!

Tareixa dijo...

Ah, pues sigo aquí, ¡ya está arreglado! :)

Manuel dijo...

¿Por onde andabas, Tare?. Cota convoca kedada en su blog (aunque creo que equivoca el día). Échale una visual. Biquiños.

Tareixa dijo...

En semana santa estuve unos días fuera, lo deje escrito aquí entre otro muchos comentarios que desaparecían.

Ya pensaba hacer una denuncia seria por mobbing contra ti y Cota.

Lo leí, supongo que será sábado. Veremos... haré lo posible